El duelo es un proceso natural que sucede tras la pérdida de un ser querido o tras la pérdida de cualquier cosa fundamental en nuestra vida. Decimos que está bien resuelto cuando somos capaces de integrar esa pérdida y de volver a la vida.
Es normal que vivamos altibajos emocionales, que nuestra memoria se vea afectada, que sintamos la presencia real del ser querido. Lo que acabamos de vivir es un cambio muy estresante en la vida, nuestro cerebro y nuestro corazón deben adaptarse a la nueva situación. Y este trabajo llevará su tiempo. Cada persona hará su propio proceso y por eso mismo no debemos compararnos.
Lo habitual es que el apoyo de nuestro entorno y nuestras propias fortalezas nos permitan salir adelante sin ayuda profesional, pero hay algunas circunstancias que pueden prolongar o enquistar un duelo.
¿Por qué puede hacerse más difícil un duelo?
A veces las circunstancias en las que ocurrió la pérdida, tanto inesperadas como muy traumáticas, nos impiden avanzar. En ocasiones, hay emociones enquistadas que tienen que ver con cómo vivimos la relación con la persona fallecida. Estas emociones suelen ser la culpa, el enfado, la rabia.
En estos casos la ayuda profesional especializada en duelo te va a permitir avanzar e integrar la pérdida.